Rocosas here we go

Tengo apiladas las cosas que me quedan por escribir de esta segunda semana en Vancouver.

Pero había una decisión que tomé al poco de llegar de la que no dejaba de arrepentirme.

Y es la que realmente me trajo aquí, a Canadá en primer lugar.

Era marzo, y yo aún estaba de baja, por fin con energía y encontrándome bien para volver. El algoritmo de Youtube, que bien me conoce, por fin me ofreció el contenido que unía dos de mis pasiones: viajar, y trenes.

Inmediatamente me tragué 30 minutos de una australiana majísima llevando a su hermano a coger un tren que atravesaba Canadá y en el que podías dormir varias noches.
Fue uno de esos momentos de inflexión en la vida.

En seguida me puse a mirar, a imaginarlo y a pensar en venir a un país que nunca me había propuesto visitar. Pero los paisajes que podía ver durante horas pegada a una ventana, sin tener que salir del tren, con comidas incluídas eran un sueño que no sabía que tenía.
Unos días después, estoy a un solo paso de pulsar el botón de COMPRAR, pero decido lavarme los dientes antes de invertir parte de mis ahorros en este. Y mientras lo hago, abro Whatsapp.
Sólo había un mensaje sin leer que encabezaba la lista, de hacía unos minutos por un compañero que también vive en Barcelona pero con el que ya no trabajaba en el mismo proyecto. "Checking in. Hope your job is safe". Me preguntaba si me habían echado y así comenzaron dos meses de empezar a despedirme definitivamente de ese trabajo.

La montaña rusa emocional que todo ello supuso, el miedo, la incertidumbre, el ahora qué, la ansiedad por el dinero… me arrollaron. Y no volví a pensar en mi tren.

Hasta que todo acabó y empecé a tener más paz mental.
Cuando por fin pude pensar en qué quería hacer en un verano que sin lugar a dudas estaría desempleada, la idea volvió. Y muy rápido, compré mi billete y empecé a armar un viaje a Canadá donde además vería a - ahora - excompañeros a los que quería un montón.

Mi tren no pudo llegar a su destino, ni siquiera a la parte que me motivó más, a las rocosas. A Jasper. Los fuegos de este verano cruzaron las vías y pusieron fin a mi trayecto en Edmonton.

Hasta hoy :)

En menos de 3 horas estaré en mi asiento. Me decidí ayer viendo que Vancouver iba a estar lluvioso, que no iba a ver mucha gente y se me empiezan a acabar las cosas que hacer sin tener una vida aquí. Me fui a dormir con un poco de dudas. Pero ya no :)

Llevo toda la mañana trabajando nerviosa como una niña super ilusionada.
Tengo mi mochila hecha y preparada para temperaturas casi de 0, lluvia y nieve.

Será un viaje breve, pero dormiré una noche en el tren y llegaré por fin a la mañana a Jasper para volverme en el tren a la siguiente.

Voy a comer porque la ansiedad me está matando por salir!