La Lidia que está en Vancouver

Cada viaje me ilusiono con las cosas que escribiré y la necesidad de estar inmersa en él acaba por apoderarse. Pero esta vez resistiré!
Escribo para mí pero también para la gente que me rodea que tenga curiosidad. Si es que todavía queda gente con ganas de leer textos largos en la era de los vídeos de tres segundos de TikTok.
Escribir es siempre mi herramienta más accesible para intentar inmortalizar lo que me rodea antes de que se me escurra entre los dedos.
Hace poco leí las cosas que contaba de mi día a día en París en 2010-11. Me generaba curiosidad, emoción y ternura leer qué estaría viviendo aquella Lidia en la que se ha convertido en quizás la experiencia más definitoria de mi vida. Así que quiero hacer lo mismo aquí y ahora. Desde mediados de octubre de 2026 en Vancouver, por los curiosos pero también para hacerle un regalo a mi yo futura 🙂 Y aunque da un poco de cosita exponerse, sé que también me conectará de maneras muy bonitas con algunos de vosotros cuando me conteis que me habeis leido.

Add your caption here
Kitsilano
Escribo desde el salón de los gatitos que estoy cuidando en Kitsilano, una zona tranquila, pudiente y creo que de gente joven con buenos trabajos. O eso entreveo por el WholeFoods de la cercana 4th Avenue, los cafés bien diseñados y las infinitas tiendas de ropa muy cara de montaña, ski o de ciudad con un toque montañero.
Las calles son tranquilas, con muchas casas individuales o algunos apartamentos pero lo que más me importa a mí es que están llenas de árboles en pleno otoño: rosas, rojos, naranjas, amarillos, verdes rojizos… mirar por la ventana o salir a la calle me hace infinitamente feliz :) Mi calle se llama Balsam street, y no puede gustarme más ese nombre. Llevo muchos años echando de menos el otoño y precisamente estoy aquí para disfrutarlo.